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El arte es una forma extraordinaria de ver la vida

Autor: Yaíma Guilarte Hernández
19 Febrero, 2015

Nelson Herrera Ysla quizás sea de las voces más autorizadas para opinar acerca de la importante cita del arte contemporáneo, a suceder en La Habana en mayo cercano. Como parte del equipo curatorial de la Bienal, ha estudiado la producción contemporánea de diversas zonas geográficas porque parece de esos hombres ávidos de nuevos saberes y desafíos. Actualmente, se ocupa de la región del Medio Oriente y además de todo lo relacionado con el diseño y la arquitectura. Conciso y agudo, devela sus cosmovisiones sobre la fisonomía del evento, Bienal de La Habana 2015.


 Este año, Herrera Ysla, solo pudo proponer un grupo reducido de artistas “porque viajar al Medio Oriente se hizo muy complicado, dadas sus características sociales, políticas. Allí se están dando situaciones difíciles de sortear y no es posible moverse con facilidad dentro de esos territorios para ir en busca de artistas, expresiones. Eso dificultó el trabajo y también muchos de ellos viven en el exilio y propicia que uno deba buscar en antiguas metrópolis como es el caso de París, Bruselas, Londres, Madrid o New York”.


Ante la dificultad para convocar a esta 12ma cita a un número significativo de artistas árabes, su viaje a Canadá el año pasado, le motivó a sugerir jóvenes creadores de ese país, “entre los cuales se define un espectro amplio de problemas”. Así, llegarán a Cuba algunos artistas que “tratan de intervenir en los espacios públicos, especialmente en obras vinculadas a la naturaleza”.


Su arte consiste básicamente en hacer intervenciones en parques, bosques, grandes extensiones de área verde. De esta manera el arte encontrará “una paridad u homologación en todo este tipo de entorno natural para borrar esa frontera siempre histórica entre la producción artística, que es algo artificial, y la naturaleza”.


Si bien, la Bienal de La Habana es para Ysla ese “espacio de encuentro y confrontación para experimentar tanto en el campo de las ideas como en el de las obras propiamente del arte contemporáneo. Es también ese marco para que los artistas de diversas partes del mundo vengan a Cuba, estén con nosotros y podamos juntos tratar de comprender este complicado mundo de las artes visuales, que se han complejizado demasiado en los últimos años”.


A su vez, se muestra el evento como la cobertura favorable que hace coincidir expertos de todo el mundo, artistas y público en general. “De modo que ahí se crea una especie de triangulo, una tríada. Creo que el fin de la Bienal es comprender la cultura visual en la cual estamos inmersos, no tanto promocionar a nadie, a tendencias o un movimiento específico dentro del arte; sino tratar de comprendernos nosotros a partir de esa práctica concreta de un evento tan grande como este”.


Pero, ¿qué distingue a esta Bienal de las otras que acontecen a nivel internacional? Herrera Ysla, cree en la de la Habana en tanto “aporta fundamentalmente expresiones y artistas de regiones no muy promocionados a nivel mundial, es decir, hace hincapié en africanos, asiáticos, árabes, caribeños, no usuales en los eventos internacionales”. Además de contribuir a imprimirles visibilidad y a hacer posibles las expresiones de los artistas participantes, “nos ha permitido entender mejor esas culturas que muchas veces tienen fundamentos comunes”.


En particular para los cubanos “ha sido desde el inicio un espacio casi mítico porque es la zona de confrontación más grande del país (…) es el momento de más ambición del arte cubano. Eso sacude a estudiantes, a los más consagrados y también a los menos conocidos”. En el área más personal, a Nelson Herrera Ysla, ser parte de quienes obran en la concepción de un evento macro como lo es la Bienal de La Habana, le ha sumado otros motivos para considerar al arte como “una forma extraordinaria de ver la vida. (…) Gracias a las artes visuales he entrado en contacto con mucha gente de muchas culturas, razas, idiomas. Le agradezco al arte haberme divertido bastante. El día que empiece a sufrir con el arte, lo dejo ahí mismo. Yo no quiero sufrir en esta vida”.