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Casablanca intervenida

Autor: Bárbara Avello
26 Marzo, 2015

Se trata de cómo relacionar el conocimiento que tiene la población de los espacios que habita, con el de los profesionales que han investigado sobre estos contextos, los artistas que experimentan sobre los sentimientos y el futuro de una ciudad con tanta historia y valores como La Habana.


La conexión con otras partes del territorio que posee Casablanca incita a pensar para el futuro en nuevas dinámicas de desarrollo local que pueda ampararse en las economías creativas. De las razones para escoger Casablanca como espacio, del proyecto, así como de las expectativas con la participación en la Bienal de La Habana, conversa el arquitecto y profesor Renán Rodríguez.


 

¿Por qué escoger Casablanca?


Nos pareció un sitio especial debido a su topografía, a las peculiares características del emplazamiento en uno de los bordes de la Bahía de La Habana. Además, por el desarrollo espontáneo de ese asentamiento poblacional y su historia vinculada desde el siglo XVIII a la actividad de carenar las embarcaciones. También, algo que lo particulariza es la presencia del ferrocarril Hershey, el único eléctrico de Cuba.


El equipo decidió entrar en Casablanca porque venimos de un pueblito basado en un central azucarero ya desactivado, actualmente llamado Camilo Cienfuegos, antiguo Hershey. Este pueblo es la génesis del ferrocarril, que se extiende desde Casablanca, pasando por Santa Cruz del Norte hasta Matanzas. Dicha línea férrea conecta la Bahía de La Habana con la de Matanzas.


 

Existe un patrimonio industrial muy interesante detrás de todo el movimiento cultural que se generó con el surgimiento del central y su primera molienda en 1819. El pueblito cubano es una copia de su homónimo de Pennsylvania. También hay una relación muy interesante entre la población de allí y sus espacios, pues poseen una fuerte identidad con el lugar donde habitan.  


 

Lo que hay detrás de nuestro proyecto es pensar y soñar esa conexión en otras partes del territorio. Por un lado, ese punto especial de la Bahía donde llegan la lanchita y el ferrocarril y por otro el pueblo de Hersey.


¿Qué plantea su proyecto?


Agradecemos el espacio que nos ha dado el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam para socializar las ideas de este proyecto que tenemos como arquitectos. Creemos que el ferrocarril tiene un valor patrimonial para la comunidad. Cuando hablamos de paisaje ferroviario no nos referimos sólo a esa infraestructura, sino también a todo el paisaje que lo rodea, desde los emplazamientos poblacionales hasta los recursos naturales. A partir de ahí se pueden desarrollar en el futuro nuevas dinámicas de desarrollo local.


Lo que proponemos especialmente es exponer los resultados de un taller que hicimos con estudiantes de 5to año de la carrera de Arquitectura sobre una posible estación intermodal en Casablanca, que tiene como principal objetivo particularizar los valores del patrimonio cultural de las infraestructuras que conectan diferentes lugares.


Habrá una instalación en la calle Coloma, frente al parque de Casablanca, donde montaremos una gráfica urbana para experimentar con la población el ejercicio que desarrollamos. También queremos ilustrar con una gráfica esa posible estación intermodal al otro lado de la Bahía de La Habana, intentando darle valor al atracadero donde llega la lanchita y al espacio público desde la lanchita hasta el tren.


También estamos cooperando con otros artistas de Casablanca para desarrollar la interactividad con los usuarios de la comunidad con los medios en 3D, software y otros tipos de redes informáticas que transmiten un mensaje cultural.


¿Qué opinión le merece la integración de saberes que se está favoreciendo desde la Bienal?


Creo que una de las cosas más interesantes de la propuesta de la Bienal es la mirada transdisciplinaria sobre el territorio. El espacio de socialización de valores culturales trasciende los espacios cerrados. Uno de los elementos fundamentales que apreciamos es cómo relacionar el conocimiento que hay de distintos espacios donde vive la población con los profesionales que han investigado sobre estos contextos, los artistas que experimentan sobre los sentimientos y el futuro de una ciudad con tanta historia y valores como La Habana. En particular, el hacer énfasis en los valores que tienen ciertos objetos es uno de los temas que queremos explorar en los espacios públicos. En Cuba es un reto demostrar el valor que poseen los paisajes y los espacios públicos, ya no pensar que son estáticos y no se modifican con en el tiempo.



¿Nos comenta de sus expectativas con la participación?


Tenemos la satisfacción de que nos invitaran a participar en la Bienal y que estos valores que estábamos socializando de Casablanca sirvieran como plataforma conceptual y motivara a otros artistas a llegar a este lugar.


Esperamos una mayor integración entre las manifestaciones artísticas en el espacio cubano con otros profesionales extranjeros. Promover que estas relaciones culturales pueden abrir nuevos caminos para producir y generar economías creativas. La Bienal puede poner sobre la mesa el desarrollo en Cuba de las economías creativas como una actividad productiva que genera desarrollo local, como se está desarrollando en el llamado primer mundo y en Latinoamérica, por ejemplo Colombia y Brasil.