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BIENAL: CONFLUENCIA DE PATRONES CULTURALES DIVERSOS

Autor: Darío Gabriel Sánchez
3 Febrero, 2015

Blanca Victoria López, una de las especialistas del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, a cargo de la región geográfica-cultural del Medio Oriente, comenta las peculiaridades que traerá esta región a la XII Bienal de La Habana.


Las bienales y, en este caso, la de La Habana, son eventos muy bien concebidos, con una plataforma teórica y conceptual definida con meses de antelación, un eje curatorial al que deben responder todos los artistas invitados y, por consiguiente, sus obras. Largos meses de trabajo lleva la organización de este evento del arte contemporáneo, una responsabilidad que recae sobre todo en la labor de los curadores del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam.


Para Blanca Victoria López –recién licenciada en Historia del Arte- esta 12 Bienal es su segunda experiencia como parte del equipo de preparación, específicamente en la concepción curatorial y la selección de los proyectos, un trabajo que le ha permitido, además de colaborar con un grupo de curadores de vastísima experiencia, enfrentar lo que para ella ha sido todo un reto: atender el área cultural del Medio Oriente.


“Este es un proceso complejo, en primera instancia por tratarse de una pesquisa atípica con respecto a otras regiones representadas en la Bienal, esto si se considera la situación de conflicto presente en esta área geográfica”, refiere la joven curadora, para quien estos meses ha significado “mucha investigación, intensas jornadas de negociación con artistas, de comprensión de contextos muy diversos en sus modos de pensar y hacer, y en la concepción misma de sus prácticas artísticas contemporáneas”.


“Hasta ahora soñamos con la presencia en la Habana de tres artistas afganos. Con la asistencia de ellos estaríamos ante algo prácticamente inédito pues en aproximadamente 25 años no ha existido una representación de Afganistán en la Bienal de La Habana. Nos entusiasma igualmente la participación de los artistas argelinos, sobre todo porque incursionan con propuestas audiovisuales basadas en experiencias interactivas y colaborativas muy interesantes”.


Blanca Victoria alude además, en su entrevista, a algunas de las peculiaridades del arte de la región, entre ellas, la variedad de prácticas artísticas detectadas, donde pueden encontrarse -en ocasiones de forma discreta- performance, grafitti, trabajos site-specific, plataformas colaborativas y transdisciplinarias, e incluso "es apreciable el empleo de internet y las redes sociales, no solo para la promoción sino para la producción simbólica misma. No obstante, es sintomático que las propuestas siguen siendo muy apegadas todavía –aunque no exclusivamente-, a la realización de piezas bidimensionales, pensadas para ser exhibidas en el interior de las galerías”.


Se cree entonces que uno de los méritos de la participación de estos artistas “será su capacidad de convidar al público cubano a interpretar su realidad partiendo de otras reflexiones, desde otros patrones sociales y culturales, y otros modos de hacer, incluso cuando las propuestas de estos creadores para el evento no tengan, en apariencia, una relación directa con los conflictos que están teniendo lugar en sus regiones geográficas”.


Pero, solo en apariencia estas creaciones pudieran verse desconectadas de su realidad; a propósito, la curadora señala la centralidad que tiene el contexto en las obras. En este caso, las investigaciones realizadas y el trabajo curatorial, le han demostrado que el conflicto en el Medio Oriente es determinante en la producción artística de la región.


A su vez, huelga la mirada hacia la representación femenina en el arte del Medio Oriente por la implicación religiosa de los derechos de género. Blanca Victoria enfatiza en la particularidad de esta Bienal que acoge las obras de mujeres emigradas, “por lo cual sus propuestas pasan por el tamiz de la identidad y la pertenencia a una cultura y patrimonio con los que se relacionan de una forma diferente. Por esta razón es tan satisfactorio para el equipo que dentro de la selección final haya dos mujeres. Es un gran desafío para la Bienal como evento, para ellas como artistas, y para la representación regional”.


¿Qué hace a esta 12 edición, una Bienal diferente? “Muchas veces bromeamos diciendo que esta pudiera ser una Bienal invisible, en la misma medida en la que será una bienal de procesos donde muchas veces el resultado no será inmediato, pero es precisamente en esta concepción de obra procesual donde se focaliza esta vez el mayor nivel de expectativa. Creo, eso sí, que ha sido una Bienal muy esforzada, y que puede cambiar la historia de las bienales de La Habana marcando un hito en su desarrollo, a 30 años de su primera edición. El resultado final está por verse en mayo de este año.