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Ampliaciones / Fragmentaciones / Autoconstrucciones 

Autor: Aynel Martínez Hernández y Liz Oliva Fernández
18 Marzo, 2015

Sandra Calvo ha estado trabajando, durante los últimos años, el fenómeno de la habitabilidad; entendido, en palabras de la autora, como “la resignificación del término que asumimos por habitar un espacio”. Su último proyecto, “Arquitectura sin arquitectos”, se acerca a la periferia de la ciudad y observa allí el fenómeno de autoconstrucción.


¿Qué pasa precisamente cuando la gente se autoconstruye una casa? ¿En qué condiciones? ¿Cómo planea? ¿Cómo habita? ¿Cómo construye? En ese sentido, a la artista mexicana le pareció que la Habana Vieja “era un foco interesante de estudio porque hay palacetes que se han fragmentado, dividido, autoconstruido precisamente para la habitabilidad y yo le llamaría una arquitectura dentro de otra arquitectura, que no necesariamente responde a un estética determinada sino más bien es una necesidad basada en la búsqueda de una propiedad: el habitar un espacio”.


 

Durante la Bienal de La Habana, Sandra Calvo, hará un registro/documentación de distintos solares en la Habana Vieja (en San Isidro, Aguiar, Cuba, entre otros sitios). Su propósito es “poder entender cómo se dieron estas ampliaciones/fragmentaciones/autoconstrucciones dentro de lugares que muchas veces son espacios comunes y que están entendidos como de libre tránsito, o para el uso de todos los que lo habitran; sin embargo, surgen una serie de ampliaciones dentro ellos, que en realidad están destinados para el uso de una o dos personas; o sea, lo que era nuestro pasa a ser prácticamente mío”.


Le interesa esa suerte de fragmentación “para luego representarla en una de las casas que ya ha sido restaurada y poder tener un registro (en escala uno a uno) de ese proceso de borrado que se hizo en estos predios y en estas casas que han sido restauradas por la Oficina del Historiador”. Quizás, la intención general, busca hacer visible “cómo eran esos solares, esas ciudadelas, esas vecindades antes de que fueran prácticamente retomadas”.


 


¿Ya tiene seleccionados los espacios?


Estoy en ese proceso, como de investigación de campo, yendo a los lugares, conociendo a gente, viendo las estructuras que me interesan, seleccionándolas para luego reproducirlas a escala uno a uno.


 


¿Qué características tienen esas estructuras que le interesan?


Pues para empezar no corresponden a la arquitectura de la época del predio, normalmente. Son contemporáneas y cada una de ellas está jugando siempre… está en una línea de lo que es público y lo que es privado, lo que es espacio público y lo que es espacio privado.


No hay un entendimiento claro. Por ejemplo: las ampliaciones que se hacen en el patio, en las galerías -que normalmente se entenderían como de libre circulación pero que luego son tapiadas, ocupadas, para poder abrirse un nuevo espacio dentro de la casa-. Sucede que en estos casos, pasa de ser un caso unifamiliar a dos o tres familias conviviendo, o, viene la hija a vivir y entonces necesitamos un espacio más. Esos son los tipos de lugares.


O, por ejemplo, estructuras que se han generado: no podemos entrar ya por la entrada principal, sino que generamos una nueva entrada con una nueva escalera. Muchas veces los materiales que utilizamos son o reciclados o que vienen del propio predio, o lo que encontramos. Todos esos tipos de estructuras efímeras, muy plásticas, son sobre las que me interesa hacer un énfasis para posteriormente llevarlas a la casa restaurada.


 

¿Se parece este trabajo que vas a realizar en la Bienal de La Habana a otros de tus trabajos anteriores por Latinoamérica? ¿Cómo han sido sus experiencias en otras bienales?


Trabajo prácticamente así, casi todo mi trabajo es in situ. Normalmente encuentro a un grupo, o trabajo con una familia, o trabajo con algún caso específico durante largo tiempo, nunca son trabajos cortos y siempre tienen que ver con un arte relacional, participativo, en el que también las personas sobre las que estoy haciendo algún registro son parte de la obra que se está realizando. Por ejemplo, muchas veces ellos son los que tienen el conocimiento para poder hacer el montaje de determinada estructura que ha sido ideada y creada prácticamente por ellos. Es un trabajo participativo y relacional donde a partir de un interés del individuo, surge y se va creando la pieza.


¿Cuáles son sus expectativas con esta Bienal?


Creo que es interesante. Yo viví en Cuba hace mucho tiempo, hice mi círculo acá, luego estuve haciendo el intercambio universitario. Entonces, volver en un campo ya profesional y poder, de alguna manera, trabajar acá en un plano artístico, me parece interesante. Además, porque ya hay un conocimiento previo que, obviamente, ha cambiado con el tiempo, pero que es interesante para mí. Es como volver a casa.