Mobirise windows website builder

Aman Mojadidi en la Bienal de La Habana

Autor: Jorge Aguirre Núñez
14 Mayo, 2015

El artista afgano-norteamericano Aman Mojadidi afortunadamente ya está en La Habana. En entrevista, nos comentó de su proyecto para esta edición de la Bienal que comenzará dentro de solo unos días, a partir del 22 de mayo.


Su obra pone en conjunción las ideas y experiencias concebidas alrededor de la prisión enclavada en la Base Naval de Guantánamo además de apuntar acerca de las migraciones y el movimiento de personas.


 

«Trato de reflejar en mi propuesta los más complicados aspectos de la retención de estas personas. Ahora muchos de ellos están saliendo, pero ¿hacia dónde? La mayoría siquiera pueden ir a casa sino a un tercer país. Recientemente seis prisioneros fueron a Uruguay, cinco más a Ecuador, y estos países están aceptándolos, pero entran como inmigrantes.


Quería hacer un proyecto que expresara esta situación de movimiento y migración, pero que al mismo tiempo reflejara lo que piensan los cubanos sobre ese lugar -si es que piensan algo, tal vez no es una preocupación para el pueblo cubano-. Por tanto pasaré los próximos días en las calles, tratando de hablar con las personas sobre esta prisión, qué creen ellos del lugar, qué imaginan de la gente que está ahí. Lo que más me interesa es descubrir qué regalo de despedida le darían ellos a los prisioneros si fuera posible».


 

De esta forma, la idea consiste en reunir los elementos que la gente mencione, como una Biblia, una botella de ron –ejemplifica el propio Mojadidi-, y ponerlas en la instalación, en maletas que irían sobre el techo de la conocida lanchita de Casablanca.


«El equipaje va y viene con la lancha, pero sigue estando siempre ahí, no tiene un destino ni un hogar. Hay varios pequeños simbolismos en la instalación, entre ellos el hecho de que la lancha va a Casablanca (White House en inglés), el mismo nombre por el que se conoce al mayor centro de poder que existe en Estados Unidos, y que de una forma u otra ha puesto a estas personas en esa prisión.


Para mí es muy importante haber venido a Cuba a hacer este proyecto sobre migraciones e identidad. Me interesa mucho llegar incluso a reconfigurar mis propias ideas y perspectivas sobre esta prisión. Y es que es difícil para los afganos imaginar que en el propio país donde está enclavado este lugar, la gente no conozca mucho sobre él. Sobre todo porque en Afganistán muchos tenemos primos, tíos, familiares o amigos en general retenidos allí.


Ni siquiera sé si la gente va a querer hablar acerca de esto, o si les importa, así que el producto final pudiera ser completamente diferente. Ahora comenzaremos el proceso, y conseguir los equipajes no es tarea fácil, pero la respuesta que tendrán las personas sí resulta impredecible, e incluso puede que me haga repensar todo el proyecto».